Seguridad
Tu información es tuya
Poner tu flota en un sistema es confiarle a alguien cómo funciona tu negocio: qué comprás, a cuánto, cuánto ganás, quiénes son tus clientes. Es razonable que quieras saber en qué manos queda.
Nadie más va a ver tus números. Y si entramos nosotros, queda registrado.
No es una frase de folleto: es cómo está construido el sistema. Abajo están las preguntas que nos hacen de verdad, contestadas sin vueltas.
Lo que todos preguntan
Si tenés una duda que no está acá, escribinos y te la contestamos igual de derecho.
- ¿Otra empresa puede llegar a ver lo mío?
- No. Cada empresa vive en su propio compartimento y no hay puerta entre uno y otro. No es una configuración que alguien pueda tildar mal: es la forma en la que el sistema está hecho.
- ¿Y ustedes? ¿Ven mis precios y mis márgenes?
- Solo entramos a tu cuenta para darte soporte, y cada vez que lo hacemos queda registrado quién entró, cuándo y qué hizo.
- Se me fue un empleado. ¿Puede seguir entrando?
- No. Cuando lo das de baja, su sesión se corta en ese momento, aunque tenga el sistema abierto. Lo mismo si le cambiás el rol.
- ¿Mi cliente ve lo que le cobro a otro?
- No. Cada cliente entra a un portal donde ve sus vehículos y sus presupuestos, y nada más: lo de otros clientes no se le muestra, tampoco si prueba escribiendo una dirección a mano.
- ¿Se puede perder todo?
- Tu información no vive en tu oficina: está en la base de datos de un proveedor especializado, que permite volverla a un momento anterior si algo sale mal. No depende de una computadora, ni de un pendrive, ni de que alguien se acuerde. Si mañana se te incendia la oficina, tu información sigue ahí.
- Si alguien me roba la contraseña, ¿pierdo todo?
- Tu contraseña se guarda cifrada: ni nosotros podemos leerla ni entregarla. Y probarla al azar no funciona, porque después de unos pocos intentos la cuenta se bloquea sola.
- ¿Quién ve qué dentro de mi propia empresa?
- Lo decidís vos. Un conductor no ve costos, un pañolero no ve valorizados, el dueño ve todo. No es que el botón se esconde: la puerta está cerrada.
- Si un día me voy, ¿me llevo mis datos?
- Sí. Nos la pedís y te entregamos toda tu información exportada. La baja rige al terminar el período que ya pagaste: hasta ese día seguís usando todo, y te llega la constancia por mail. Preferimos que te quedes porque el sistema te sirve, no porque tu información quedó adentro.
Por qué creernos
No confiamos en que esté bien. Tratamos de romperlo.
Cualquiera puede escribir en una página que su sistema es seguro. La diferencia es qué hacés para comprobarlo.
Cada vez que tocamos el sistema, corren solas unas pruebas que intentan meterse donde no deben: entrar como una empresa y pedir los datos de otra, llegar a una pantalla que no corresponde, usar una contraseña dada de baja. Si alguna lo lograra, el cambio no sale.
Y vamos un paso más: de vez en cuando desarmamos una defensa a propósito para confirmar que las pruebas se dan cuenta. Una alarma que nunca sonó no es una alarma que funciona — es una que no sabés si anda.
Y dos cosas que preferimos decirte de frente
Los planes de mantenimiento que arma la inteligencia artificial son una propuesta, no una indicación del fabricante. Sirven para no empezar de cero y los podés editar enteros. Lo que se le hace a una máquina lo decide quien la conoce.
Ningún sistema del mundo es invulnerable, y el que te diga lo contrario te está vendiendo algo. Lo que sí te podemos prometer es que las defensas están puestas, que las revisamos solos y seguido, y que cuando aparece un problema lo arreglamos de raíz en vez de taparlo.
Del otro lado de este sistema no hay un centro de atención en otro país. Somos pocos y sabemos quién es cada cliente.
Si algo pasa con tu información, no vas a hablar con un formulario: vas a hablar con nuestro equipo. Y si un día encontramos un problema, te lo vamos a contar nosotros antes de que lo descubras vos.
Soluciones Mass Buenos Aires, Argentina
¿Te quedó alguna duda?
Preguntá lo que necesites. Y si tu área de sistemas quiere el detalle técnico antes de aprobar, se lo mandamos por escrito.